• No estoy conectado/a  con mi Ser interior y desconozco mi esencia.

  • Al no saber quien soy no puedo conectarme con la otra persona

  • No te abres al servicio desde tu corazón.

El vacío que produce la soledad, no solo se refiere a estar físicamente solo sino también acompañado. Sin embargo, a medida que vamos cumpliendo años, creciendo  y obteniendo experiencias en la vida, comenzamos acumular enojos, tristezas, miedos, heridas y demás. El dolor nos envuelve, la mente nos domina y nos limitamos a unas pocas posibilidades que nos otorgan nuestros propios pensamientos. Nos encerramos en nosotros mismos como si fuera la mejor medicina.

Buscas el camino más fácil y cómodo intelectualizando la verdad para acomodar tus propias circunstancias y así satisfacer tus miedos, y eso nunca funcionará. ¡Obsérvate! La auto-observación y auto-crítica es vital, siempre y cuando no te encamines hacia la culpa, la victimización o sobre valorarte a ti mismo. El silencio que puedes encontrar cuando decides limpiar y aquietar la mente a través de la meditación, mirando todo tu entorno desde arriba, dejando que tu respiración sea la música de tu alma te ayudará a defenderte y observar la verdad donde sea que estés. Y la misma gente, te marcará el camino porque ninguna persona es superior o inferior a otra en su potencial.

¡Respira profundo porque el Universo entero quiere lo mejor para ti, pero tú no abres los brazos para recibirlo!

Yoga significa Unión, si nos unimos a través del perdón, gratitud y amor podemos también unir sol y edad, descubriendo una bella y agraciada palabra que es “soledad”.

“Que el sol te ilumine

Que el amor te rodee

Y la luz pura interior guíe tu camino”.

 

1- Meditación para abrir el corazón

Ojos: enfocados hacia la punta de la nariz, una décima abiertos.

Mudra: brazos extendidos hacia el frente a la altura de los hombros, palmas hacia abajo, yemas de los pulgares y anulares se tocan, el resto de los dedos están estirados y al frente se tocan lateralmente los dedos índices.

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Tiempo: 11 minutos

Comentario: te dará fortaleza desde tu corazón y no desde la mente.

  • 2- Meditación Pavan Guru: La sabiduría de la respiración

Ojos: Concéntrate en el punto del entrecejo y gira los ojos hacia arriba ligeramente.

Mudra: Las manos descansan en el regazo, la mano derecha sobre la palma izquierda y las yemas de los pulgares se tocan.  O si lo prefieres, puedes poner las manos en gyan mudra (índice y pulgar se tocan). Mantén la postura firme y alineada, escucha por un minuto el mantra hasta que te conectes con la vibración y entonces  comienzas a cantarlo.

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Mantra:

PAVAN PAVAN PAVAN PAVAN

PAR PARA PAVAN GURU

PAVAN GURU WAHE GURU

WAHE GURU PAVAN GURU

Tiempo: 11 a 31 minutos

Comentario: “Todo el conocimiento que necesitas viene a través de la respiración de la vida”. Pavan Guru: el guía, el maestro que tiene el derecho de darte todo lo que necesitas en este planeta, “la respiración”.

Este mantra te funde en la conexión entre tú y la unidad de tu campo magnético finito y el campo magnético universal,  creativa de energía que lo llamamos consciencia. Las oraciones y deseos mentales se activan. Esta meditación te puede dar una personalidad divina y volverte creativo y valiente.

Postura para preparase para la meditación:

Ubícate en un lugar tranquilo, siéntate en postura fácil con la columna recta o puedes también estar sentado en una silla apoyando los pies en el suelo y con la espalda alineada. Conéctate con tu respiración.

Abre el espacio sagrado con una plegaria entonando el Adi Mantra: “Ong Namo Guru Dev Namo”  tres veces con las manos en oración (pranam mudra) frente al pecho.

Puedes hacer antes de la meditación alguna respiración (pranayama) y ejercicios o posturas de yoga (kriya).

Y para finalizar la meditación y cerrar el espacio: Llevar las manos en oración frente al pecho y cantar Sat (largos) Nam (corto) por 3 veces.

Aclaración: para dominar los efectos de la meditación debes hacer una disciplina diaria. Si cambias el hábito podrás cambiar tu destino,  por eso es importante que realices la meditación por un mínimo de 40 días continuos (sin saltearte ninguno). Elegí la meditación que más se adapte a tus necesidades o te inspire,  y toma un compromiso contigo mismo para practicarla, es para tu bien.

40 días: Cambiar un hábito. / 90 días: Confirmar el hábito. / 120 días: te vuelves ese hábito. / 1.000 Días: Maestría del nuevo hábito.

 

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